Desconstruindo o Veneno: uma Conversa com Darío Ares

Recentemente, a Casa de Artes Cubano-Brasileira realizou o lançamento de seu primeiro projeto editorial: Veneno o del hábito del prejuicio, do poeta, ensaísta, tradutor e músico cubano Omar Pérez (La Habana, 1964), de quem Malha Fina Cartonera publicou em 2017 seu livro de poemas, Cubanología. Para esta edição cartonera de Veneno, a Casa de Artes contou com o apoio do Centro de Estudios Latinoamericanos Ernesto ‘Che’ Guevara (CelChe), de Rosario, Argentina, e com um projeto artístico de capas/portadas criado pelo multiartista argentino Darío Ares, colaborador permanente de nosso selo editorial, para o qual já preparou, junto com Marga Steinwasser, as capas da antología de poesía Caribe Oriental (2018).

Organizado em torno de textos poéticos, ensaísticos, autobiográficos, políticos, legais, televisivos, Veneno comenta com seriedade e humor, algumas das formas de demonização do uso da maconha que circulam em Cuba desde os anos 30 do século passado, assim como a relação entre poesia e droga, de José Martí à Geração Beat.

A seguir, em espanhol, apresentamos a conversa de Darío Ares com a equipe da Malha Fina, a respeito de seu projeto de desconstrução das caixinhas de cigarro, como conceito que dialoga com o texto de Omar.

Darío Ares (DA): Esta primera serie de portadas se llama H. Upmann, que es una marca de cigarrillos cubana, país de residencia de Omar Pérez. Comencé a trabajar esta serie en la otra visita a São Paulo, cuando organizamos los talleres con Malha Fina Cartonera. Ahí surgió la idea de hacer las tapas de esta edición cartonera con cajitas de cigarrillos. Aquí en San Pablo realicé una cosa mucho más formal, que fue como un medio de empezar a maquinar, a experimentar qué tipo de papel tenía, si había una paleta de colores y algún tipo de forma. En verdad lo que hice fue una especie de despliegue en el cartón, de las posibilidades que tenía de trabajar con una cajita de cigarrillos desarmada, utilizando la mayor parte de ella, o sea, desde la etiqueta hasta el papel plateado del interior, como ésta, por ejemplo.

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El mensaje, la marca del cigarrillo y la cajita luego empezaron a construir una especie historia. Tampoco había leído en su totalidad el libro de Omar Pérez, como para poder empezar a trabajar más conceptualmente. Fue simplemente jugar un poco, hacer un despliegue.

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Idalia Morejón Arnaiz (IMA): Hay otro elemento en las tapas, los prospectos de medicamentos psicotrópicos, a los que también Omar Pérez se refiere en el libro. El otro día Caroline me preguntaba y ahora yo te transmito la pregunta: “¿si el libro abarca muchas más drogas por qué se han centrado en las cajetillas de cigarro?”.

DA: Primero porque era el material que teníamos a mano; después, cuando vi los prospectos de psicotrópicos había algo literario que me interesaba. Es cierto que lo que teníamos más a mano era la caja de cigarrillo, pero además, una vez que comenzás a desarmarla es interesante todo lo que se encuentra: los escudos nacionales, la misma ley antitabaco, una imagen actuada, una paleta de color —algo que tiene que ver más con la estética de la caja. También vas encontrando pequeñas cosas que parecen mucho más interesantes y que en definitiva están en el libro, como la idea de un Estado o de una determinada ley que censure determinado tipo de droga, que permite que se haga una propaganda en contra de determinado tipo de estupefacientes y de otras no. Entonces, me parece que la cajita de cigarrillo tenía todos los elementos de los que el libro habla, no en sí por el cigarrillo —por la droga cigarrillo— sino por todo el contenido simbólico que tiene la caja; ella también, de alguna manera tiene su glamour. Por eso la serie Marlboro que es la que continué cuando volví a la Argentina se centra solamente en las cajas y en las imágenes de ésta marca.

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Al mismo tiempo estuve de vacaciones por Bolivia, Chile y Perú, y empecé a juntar cajas de cigarrillos de esos países. Me llamó la atención la diversidad de representaciones de enfermedades a las que apelaban para concientizar sobre el consumo de tabaco (incluidos Brasil y Argentina); al mismo tiempo se disputaban, sin saberlo, diferentes grados de realismo. ¿Qué es más truculento?, ¿un niño tosiendo?, ¿una boca abierta con los dientes rotos?

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O sea, cuando empiezo a coleccionar las cajitas, empiezo a observar que había una especie de competencia entre la representación de imágenes que, de alguna manera, daban cuenta también de determinado tipo de cultura entre cuatro países distintos y que representaban el cáncer de maneras distintas.

Pacelli Dias Alves de Sousa (PDAS): ¿Cuál es el peor?

DA: Perú, es el que me pareció más humorístico. Las personas que aparecen en las cajitas están sobreactuando un infarto o un edema de pulmón, parecen malos actores interpretando Hamlet (risas).

IMA: Esa boca no necesariamente me hace pensar en el cáncer; los dientes están saludables, el blanco es perfecto, sólo que al hombre de la foto le faltan algunos. Cualquiera que no tenga dinero para ir al dentista anda así. Entonces hay algo más alegre y menos canceroso en la sonrisa del boliviano que aparecen en las cajitas de Bolivia.

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DA: Y las cajetillas brasileñas exhiben una sobreactuación, son hechas en estudios, por ejemplo, la de una mujer envejecida. Incluso cuando aparece lo truculento, lo que más salta a la vista es el efecto especial.

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IMA: ¿Y el pie podrido del que hablamos? Decías que te recordaba el pie del androide de “Terminator”. También podría ser una momia…

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DA: Esta imagen de la boca es de Argentina, tiene una cosa más gore y putrefacta, causa menos asco el pie roto “Terminator” que esa boca con pus.

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Chayenne Orru Mubarack (COM):Las imágenes que aparecen en los paquetes de tabaco para armar son siempre las mismas y son menos chocantes, como las niñas con tos, sólo eso. El pie nunca lo he visto.

IMA: Otra cosa que aparece en la serie Marlboro es el uso del rojo y el blanco, además de la cruz que sugiere tanto la muerte como lo prohibido.

DA: Sí, primero empecé trabajando más con la geometría de Marlboro y después ya empecé hacer la cruz porque me remitió más al símbolo que se utiliza para marcar enfermedades, síntomas y diagnósticos en los formularios médicos, así como a la propia Cruz Roja Internacional. También en la Biblia, en el libro del Éxodo, cuando Dios manda las plagas sobre el pueblo de Egipto; el pueblo de Israel se salva porque en el dintel de sus puertas ponen una cruz con sangre para que la peste no entre a ese lugar.

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PDAS: Es más pop también. Ya he visto tatuajes con versiones de Marlboro.

DA: Sí, otras marcas de cigarrillos, como Parliament, son más elegantes. De las distintas marcas me pareció que Marlboro es la mayor representante de la truculencia. Al mismo tiempo fui a buscar publicidades exclusivamente de Marlboro de los años 60 y 70, cuando fumar era glamuroso: ganar chicas, chicos, o sea fumar era un modo de felicidad, de vivir la vida, de conquista.

Por otro lado, cuando empecé a trabajar con las imágenes me dio un poco de temor; se las mostré a algunas personas que me dijeron: “qué fuerte”, “son las portadas más horribles que he visto, son asquerosas”. No las podían ni mirar. Entonces, ¡eso es la publicidad! ¿No? (risas).

Porque lo único que hice fue poner en evidencia las imágenes de las cajas de cigarros. Las saqué de contexto.

Para mí es importante también poder visualizar la cuestión de la moral que hay sobre esas imágenes, porque la cajita comunica un mensaje específico, el fumador está todo el tiempo con esa caja y se acostumbra a ella o no, pero cuando la ve en otro contexto le resulta perturbadora o asquerosa.

COM: ¡Claro! “Quiero la niña”, “Dame la niña tosiendo”, “Dame esa vieja que está toda avejentada”. Creo que tiene mucho humor. Cuando la sacás del contexto termina siendo como una mala actuación y un mal efecto especial.

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DA: ¡Claro! “Quiero la niña”, “Dame la niña tosiendo”, “Dame esa vieja que está toda avejentada”. Creo que tiene mucho humor. Cuando la sacás del contexto termina siendo como una mala actuación y un mal efecto especial.

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Ese hombre no puede más porque su hija se va a casar, yo veo eso, no veo alguien que sufre una enfermedad por fumar. ¿Me entendés? O sea, puede ser un montón de cosas.

Otra cuestión interesante es que el libro de Omar tiene humor, que es lo que busco en esta segunda serie de portadas. Si bien Veneno es un libro riguroso en cuanto a la información que recopila, siempre tiene algunos giros de humor con respecto a cómo se posiciona su autor ante las drogas y ante lo que está prohibido. Algunos de los textos que él fue encontrando en Cuba, como los guiones del programa de radio donde hacían propaganda en contra la marihuana son muy divertidos, si miramos desde otra perspectiva.

Larissa da Silva Rosa (LSR): ¿Seguiste algún criterio para seleccionar el cartón de las portadas?

DA: Busqué las mismas cajas que ustedes están utilizando acá —las de papel Chamex. El equivalente en Argentina es la marca Ledesma, que se produce en un ingenio azucarero de Tucumán. Además, ahí dentro dice “papel hecho 100% con fibra de azúcar”. Entonces, me parecía que había algo ahí entre la caña de azúcar, Cuba como el país del autor de Veneno, y el gramaje de las hojas que son de 100mg, 80mg y que aparece en el interior de las portadas del libro, la idea de gramaje en miligramos y las dosis de nicotina me parecieron un buen detalle.

PDAS: ¿Cómo te imaginas una exhibición del conjunto de estas portadas?

DA: Yo ampliaría el proyecto, haría máscaras, instalaciones con tubos de oxígeno, y en la inauguración repartiría jarras de vino muy barato con Rivotril (risas).

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Transcrição: Larissa da Silva Rosa